jueves, 8 de agosto de 2013


LOS CUENTOS CLÁSICOS



 

HACE MUCHO TIEMPO EN UN PAÍS MUY MUY  LEJANO… escuchar un cuento clásico era transportarse a un mundo mágico con hermosas doncellas y apuestos príncipes que se enamoran de un momento a otro, con casitas de ensueño rodeados de bosques y atemorizados por encontrarse con la malvada bruja.

Quien no recuerda un listado de por lo menos 10 cuentos clásicos de las manos de los escritores Hans Christian Andersen, los hermanos Grimm y Charles Perrault. Por supuesto que en ese momento no importaba quién lo había escrito sino lo que había escrito.

Hoy en día estos cuentos fueron los primeros que le contaste a tus hijos y de memoria, aunque le hayas hecho un cambio que otro, tu hijo/a quedaba igual de asombrado. Por supuesto me olvidaba que muchos de ellos llegaron al cine gracias a la magia de Disney y quedaron grabados en tu retina y guardados en tu niño interior.

Pero fatal fue el día en que descubrí que estos cuentos tenían cierta simbología, el mejor ejemplo el cuento de la Caperucita Roja. Y no sé si fue por ello o por otras cosas que se nos sugirió a las docentes leer otros cuentos y crear los propios para nuestros niños.

Yo me pregunto a la edad que tengo ¿esos cuentos clásicos tuvieron en mi una consecuencia negativas en mi vida? Pues creo que no, como lo dije anteriormente soñé con un mundo mágico mientras lo escuchaba pero al cerrar el cuento o llegar al final despertaba de ese aletargamiento y sabía que la vida era diferente.

Tal vez nuestros niños sean más difíciles de dejarse llevar por la fantasía o más fáciles, por lo que hoy pido tu opinión para que me digas si los cuentos clásicos deben ser olvidados en el baúl de los recuerdos de la abuela o traídos a nuestro tiempo adaptándolos a nuestra época y así más maquilladitos luzcan tan o mucho más hermosos que hace hace muchoooooooooooooo tiempo. FIN

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