LOS CUENTOS
CLÁSICOS
HACE MUCHO TIEMPO EN UN PAÍS MUY MUY LEJANO… escuchar un cuento clásico era
transportarse a un mundo mágico con hermosas doncellas y apuestos príncipes que
se enamoran de un momento a otro, con casitas de ensueño rodeados de bosques y atemorizados
por encontrarse con la malvada bruja.
Quien no
recuerda un listado de por lo menos 10 cuentos clásicos de las manos de los
escritores Hans Christian Andersen, los
hermanos Grimm y Charles Perrault. Por supuesto que en ese momento no
importaba quién lo había escrito sino lo que había escrito.
Hoy en día estos cuentos fueron los primeros que le contaste a tus hijos
y de memoria, aunque le hayas hecho un cambio que otro, tu hijo/a quedaba igual
de asombrado. Por supuesto me olvidaba que muchos de ellos llegaron al cine gracias a
la magia de Disney y quedaron grabados en tu retina y guardados en tu niño
interior.
Pero fatal fue el día en que descubrí que estos
cuentos tenían cierta simbología, el mejor ejemplo el cuento de la Caperucita
Roja. Y no sé si fue por ello o por otras cosas que se nos sugirió a las
docentes leer otros cuentos y crear los propios para nuestros niños.
Yo me pregunto a la edad que tengo ¿esos cuentos clásicos tuvieron en mi
una consecuencia negativas en mi vida? Pues creo que no, como lo dije
anteriormente soñé con un mundo mágico mientras lo escuchaba pero al cerrar el
cuento o llegar al final despertaba de ese aletargamiento y sabía que la vida
era diferente.
Tal vez nuestros niños sean más difíciles de dejarse
llevar por la fantasía o más fáciles, por lo que hoy pido tu opinión para que
me digas si los cuentos clásicos deben ser olvidados en el baúl de los
recuerdos de la abuela o traídos a nuestro tiempo adaptándolos a nuestra época
y así más maquilladitos luzcan tan o mucho más hermosos que hace hace
muchoooooooooooooo tiempo. FIN

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